Hace 82 años en las cercanías del Río Virilla sucedió la peor tragedia en materia de transportes en Costa Rica. Lamentable. Fallas importantes pasaron inadvertidas antes los ojos de aquellos que debieron cuidar que estos no sucedieran y así evitar la muerte de cientos de personas.
82 años han pasado y Costa Rica sigue siendo igual, duele vivir en un país que no cambia para bien. Acá las cosas malas son pan de cada día y las noticias nuevas son aquellas en que algo sale bien y el típico "por fin hacen algo bueno en todo el año" porque si, son contadas con los dedos de la mano izquierda.
Se siente apestoso vivir en un país que cambió sus trenes a forma de trueque de bienes con dueños de empresas autobuseras a sabiendas del mal diseño de sus calles. Ahora, cuando todos los países del mundo disfrutan de este increible medio de transporte que le ahorra dinero, energía y tiempo a miles de personas, Costa Rica está viendo como le hace para volverlo a implementar en Febrero.
Y pobre Arias, casi se muere del susto ahí antes del puente del Virilla, si el pulso cardiaco se midiera por algún líquido corporal su hermosa camisa polo Lacoste estaría manchada de por vida y sería una menos de la colección. Ah, lástima.
Y ahora, en estos tiempos, todo se olvida. Que San Nicolás, que el Avenidazo, que el Festival de la Luz, que gastemos dinero para morirnos de hambre en enero. Con tantas preocupaciones, ¿cómo voy a estar pensando en esas otras estupideces del entorno nacional? ¡Jale a ver a María José Castillo! ¡En taxi!
Si hay un mes poco productivo es diciembre. Sí que lo es. Como que todo se congela y si escribimos algo es para escribir adelgazar en la lista de propósitos para año nuevo.
A mi el 2009 me dejó un sin sabor, lo mismo que el 2007 y el 2006. ¿A usted?
Nada cambia realmente. En este país, nada.
Trust the plain and simple minds, so moronic.


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Pero que pasa Ulesandro? Cada vez te siento más emo/trosko...
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